
Una vez alguien me dijo que los problemas hay dos maneras de afrontarlos: amargándose y hundiéndose en ellos o bien encararlos con filosofía y, si se puede, buen humor. Los amigos del blog ya conocen sobradamente la historia del rellano en el que vivimos, y las labores de las vecinas del 6ºA. Visto que las 'estudiantes' tienen pinta de ser muy malas estudiantes , que van a repetir curso hasta la extenuación y no van a cambiar de piso, la cuestión que se nos plantea ahora mismo es de índole informativa.
El martes salimos a media tarde para hacer unos encargos, llamamos al ascensor, se abre la puerta y sale un tipo trajeado con el típico dietario de ejecutivo. Al salir no nos mira a la cara, y en principio se dirige al A, pero a los dos pasos y se da cuenta de que estábamos allí cuatro personas: los dos enanos, mi santa y el mendas. El tipo se pone colorado como un tomate, abre el dietario, se da la vuelta y hace como si lee algo, mira a la letra del A, luego al B, no nos mira a nosotros y directamente se para delante de nuestra puerta, ve que es el C , se detiene en la puerta que lleva a la escalera y los trasteros, busca una letra ¿la D?, no la encuentra, pasa una página del dietario, resopla, hace como que no encuentra no sé qué, y mientras nosotros nos metemos en el ascensor, disimula y hace ademán de irse hacia otro lado. Peeero mientras se cierran las puertas se ve claramente por el cristal de la puerta que el sujeto se vuelve a paso rápido y va directo al A. En resumen, cliente cazado in fraganti, y carcajada que la oyeron desde Soria mientras bajábamos a la calle. Dramático.
Lo de la nueva política informativa viene por 'despistados' como este ejecutivo que a las seis de la tarde tenía que hacer 'importantes gestiones', pero sobre todo por lo sucedido el fin de semana. Entre sábado y domingo por la noche media docena de personas llamaron erróneamente a nuestro telefonillo, y no lo hicieron precisamente a las 10 y media de la noche, más bien tirando a dos y media-tres de la mañana, cuando estás plácidamente dormido, y a esas horas un telefonillo, teléfono o móvil no suelen ser síntoma de buenas noticias. No contestamos a ninguno, salvo al último. Cuando ya te han despertado tres veces, a la cuarta saltas, coges y les dices que como vuelvan a llamar bajo y te reviento la cabeza a leches. No hubo más toques al portero automático.
Visto que las profesionales del A no tienen pinta de marcharse ni de cesar en su actividad, por lo menos que molesten lo menos posible, sobre todo para aquellos clientes que todavía no saben distinguir entre la C y la A. Por eso nos hemos planteado colocar carteles informativos en el rellano, con toda la información, incluso con los diferentes medios de pago (tarjeta, etc). En un primer momento pensamos en hablar con el del B y organizar unos turnos, colocar una silla en el rellano y, si llega alguno despistado...
-Qué majo, ¿se te han olvidado los apuntes y vienes a ver si te los pasan las del A? El ascensor a la izquierda, a disfrutarlo.
Pero claro, primero están los horarios, después que puede ser demasiado tiempo, el fresquito del invierno, que los que vienen por apuntes no tengan su mejor día... quién sabe. Así que en breve comenzaremos con la nueva política informativa en el rellano. Concisa y clara. Más cerca del ciudadano, con información servicio 100%.
El modelo elegido de momento es el que ilustra el post, si alguien tiene sugerencias el blog y el vecino del 6ºB se lo agradecerán.
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Un modelo de cartel




